miércoles, 22 de abril de 2009

Los miedos nocturnos de Manuel.


El terror es consecuencia de nuestra propia soledad...


_I_



El velo nocturno se desplegó sobre aquel lugar, en la casa de Manuel la oscuridad predomina a todas horas. La luz de luna que se centra orgullosa en los fríos cielos de Abril, se proyectaba hacia su ventana, siendo en gran parte detenida por las barreras penumbrosas de las cortinas de seda puestas tras ella, pocos son los menudos rayos de luz que logran pasar para combatir inútilmente a la negrura imperante en la habitación donde Manuel hace mucho que combate por conciliar el sueño, para así por fin dejar, aunque sea por unas pocas horas a sus tormentos de lado, conseguir por un momento el escape de su vida desolada y solitaria, llena de angustias y miserias que solo Él conoce ciertamente. La vida de un hombre puede ser triste y desdichada, mas solo este lo sabe en el fondo de su alma.

A lo lejos la lluvia se deja ver en la lejanía, bancos de nubes negras cubren las alturas, los sollozos de los miserables no tardan en venir, muy bajos entre los escondrijos de la lúgubre ciudad nocturna. Pon atención y lograrás discernir los lamentos de las viudas, la maldad del impío que aprovecha la negrura para cometer sus fechorías, adéntrate en las profundidades de la escoria humana y descubre la trama que se teje en la miseria, únete con aquellos que miran al cielo tormentoso con desolación y angustia...

El agua comenzó a caer sobre el tejado de la casa de Manuel, en su interior la penumbra aun dominante le agobiaba mostrándole aquellos demonios ocultos en su alma, la noche en todo su esplendor siniestro se había posado sobre Él, carcomiéndole el alma y aflorado sus miedos infantiles. Contorsionadas figuras espeluznantes escondidas entre los rincones de aquella habitación, viscerales, carentes de toda belleza, avanzan hacia el lecho del desdichado Manuel, dejando caer sobre Él un halo de desesperación, de miedo inocente a las tinieblas. Las sombras acosadoras de formas macabras se meneaban entre los escondrijos de la estancia , un armario, un rayo de luz de luna en la noche creciente, la siniestra oscuridad comprimida que se aloja debajo del lecho, las garras saliendo desde aquellos lugares, el corazón alocado que no consigue descanso ante las visiones que lo diezman. De pronto un estruendo, un potente ruido proveniente del primer piso de la casa, algo se mueve en la noche creciente, algo ha provocado ese escándalo hay abajo, algo quiere que Él vaya a su encuentro.

Abrió la puerta lentamente, dudando, poniendo su coraje al filo de su corazón, solo para percatarse que la habitación que abandonaba por instantes era su refugio ante la maldad alojada al exterior de ella, en los pasillos de aquella gran casa que solo acogía a un desdichado hombre solitario. Avanzó a tientas por el corredor oscuro, sintiendo que algo se le acercaba desde atrás, persiguiéndolo lentamente, a unos pasos de el, escabulléndose a cada momento en el que Manuel armaba de valor y encaraba tras el la mirada, solo para ver el producto de la noche, solo para afrentar a las sombras. Sus pasos en la lobreguez los dirigieron a tientas hasta las escaleras que conducían al primer piso, sintió la baranda y sus manos, como si de un salvador se tratase, se aferraron a ella. Comenzó el descenso paulatino hacia el infierno nebuloso que el llamaba primer piso. Aquel descenso proponía a Manuel una nueva visión de terror, algo que sin duda nunca podría ver en su habitación, aquellas figurillas horrendas del segundo piso no se comparaban en nada con la desolación absoluta que sintió en la opacidad en aumento que existía en cada peldaño de la escalera, mucho menos con el perseguidor que le buscaba en el pasillo, Manuel no lograba entender como esa habitación tan tenebrosa podría de algún modo servirle de protección ante la horrible realidad nocturna del resto de su casa, realidad que no era mas que el reflejo de su alma abandonada y solitaria, el terror es solo consecuencia de nuestra propia soledad, el miedo nos recuerda que aunque sea terrible nuestro refugio, siempre habrá un pasillo, una escalera, un primer piso...

Manuel llegó a la primera planta de la casa, la luz era un poco mas abundante en el salón, la noche peleaba con menos ímpetu en este lugar desolado, sin embargo aquello estaba hay, Manuel lo sentía, detectaba su presencia detrás del amoblado, de los sillones antiguos, en medio del salón, supo en aquel momento que nunca hubo razones para descender al hábitat de tal criatura, ¿que podría ganar el enfrentado al ocupante siniestro de la primera plata?, ¿podría Manuel sobrepasar sus miedos al descender a este paraje desolado?. Por primera vez Él se dio cuenta de la verdad de sus temores, no importaba si la luna era mas fuerte allí abajo, no importaba si el sol iluminaba esa estancia desamparada, aquello siempre estaría hay, justo en medio del primer piso, frente a el, mirándole como a una presa paralizada ante la fiera, con sus garras y colmillos afilados, con su boca llena de muerte y podredumbre, con sus ojos aterradores y fijos ante su cobardía, con su presencia omnipotente y orgullosa justo en el centro del infierno nebuloso que el llamaba primer piso...otro estruendo, otro ruido feroz, la criatura se movió provocando el terror mas absoluto en Manuel, su presencia estaba mas cerca que nunca, rozando su pálida piel llena de escalofríos y tensión, Manuel solo logró correr, correr despavorido hacia una lámpara, por dios al fin una lámpara, la desesperación traicionera no le dejaba encontrar el interruptor, sin embargo y después de un momento lo halló, la luz iluminó como nunca todo el lugar, ya no era el infierno nebuloso de hace un instante y aquello ya no estaba hay, la luz rebeló el lugar por entero, solo una habitación grande llena de muebles y libros que no cabían en el estudio, su corazón encontró la calma que tanto buscaba y por fin sintió aquella sensación exótica que otros llaman valor, por un minuto vio que allí no había nada a que temer . La luz se apagó y ÉL emprendió su rumbo seguro a la habitación, inconsciente de lo que ocurría a sus espaldas, olvidó los motivos por los cuales bajó, olvidó el infierno nebuloso que ya no parecía afectarle, olvidó la desolación que sintió en las escaleras, olvidó al perseguidor del pasillo que lleva hasta su habitación y olvidó también a esas indefensas figuras que lo acosaban en el lecho.

Manuel al fin abrió la puerta de regreso a su alcoba, se dirigió al ventanal y corrió las cortinas dejando que la luz de la luna bañara por completo el lugar, probándole algo similar al golpe de luz allá abajo, eso que llaman valor y que el sintió con fuerza suficiente como para decirse a si mismo en medio de la noche creciente que mostraba todo su esplendor ante el. “Manuel, todo acabó, no hay nada abajo, ni aquí, ni en los pasillos, solo resta dormir”.

Manuel se acostó y durmió dichoso por primera vez en mucho tiempo, sin embargo sé que mañana será tan vulnerable como hoy lo fue, mañana otro estruendo lo despertará y el sabrá que no hay coincidencias a mitad de la noche creciente, llena de terrores y sombras, de perseguidores y soledad, llena de esos horribles escalofríos y visiones que sentirá cuando baje aquí, a lo que el llama primer piso, a este infierno nebuloso del cual yo soy señor absoluto, aquí le esperaré para irrumpir en su corazón errante. La próxima noche esa lámpara no se encenderá y Él comprenderá que en este páramo desolado no ha cambiado nada en absoluto.......

3 comentarios:

  1. Julieta: me gusto la fotito la trama esta bkn espero no se algun dia manuel ^^
    cuidate chau besos

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  2. Hola, gracias por tu comentario en mi blog "Room of Fear", veo que tienes potencial y parece que te gusta este tipo de narraciones iguales que a mi y a mis compañeros...¿te gustaria unirte al blog o colaborar con un cuento de tu invención?

    Contactame si te interesa, nos vemos.

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  3. Hola, interesante tu Blog. ¿Te unes al mío? :P
    Jeje saludos!!!

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